domingo, 22 de diciembre de 2013

Mil encantos en el Rastro de Madrid

Como ya os dije, he estado unos días en Madrid (hablo en pasado porque hoy parto hacia mi segundo destino navideño). Pues qué mejor que hacer un domingo como el de ayer que ir al Rastro. La verdad es que hay muchísima gente y tienes que ir con el bolso bien agarrado, pero hay muy buen ambiente y encuentras muchas cosas curiosas.
 
 

Ese fue mi look elegido: camisa vaquera y falda de tul, leotardos y botas forradas de borreguito bien cómodas para caminar. A lo largo del paseo por el Rastro te encuentras a gente de todo tipo y estilos. Mirad el estilismo de Paco Clavel (que es un asiduo a este Mercadillo) o este otro hombre anónimo que no dejaba indiferente a nadie. La verdad que el de Paco Clavel, fiel a su estilo, es indescriptible. 
 
 
 
 
Una de las casas buenas del Rastro (tiene muchísimas) es que te encuentras desde las personas y objetos más originales hasta los más castizos. Como muestra, esta señora con el tradicional organillo y un barquillero. Nunca me resisto a fotografiar a estos personajes cuando les veo. Seguro que ellos están hartos pero... están en vía pública, jiji, así que la Ley me lo permite. Es genial que sigan existiendo estos oficios.  
 
 
 
 
 
 
 
Y, como os decía, además de personas originales y castizas como ya os he enseñado, lo mismo pasa con los objetos. Me encantaron estos portalibros que ahora os enseño, me parecieron súper originales y mi suegra, Maite, estuvo a punto de comprarse uno (ahí la veis). Las cintas de pelo de punto también me encantan y estoy a punto de tener una (ya os la enseñaré en cuanto termine de tejerla mi madre). Y al lado de esto tan original... gramófonos y máquinas de escribir de las más antiguas, además de otros muchos objetos que parecen salidos del baúl de los recuerdos. 
 
 
 

 
 
 
 
 

Pero no sólo fue mirar, que la gracia también está en probarse las cosas, toquetear... Ahora nos veis a mi cuñada y a mí probándonos unos sombreros chulísimos. He de confesar que el rojo lo compré (por 10 euros) y no me lo pienso quitar en todas las Navidades ¡me encanta!
 
 

 
 
 
Y lo que más me llamó la atención de todo es que ¡¡todavía se cambian cromos!! A mí de pequeña me encantaba ir los domingos con mi padre y mi hermano a una plaza donde cambiabas cromos, pero no sabía que en el rastro se sigue haciendo... aunque ahora veo que algunos lo hacen con truco... Y es que hay quienes tienen libros enteros con cientos de cromos de todas las colecciones y los venden. Así es más fácil terminar el álbum (recuerdo que era desesperante cuando te faltaban pocos) pero creo que pierde parte del encanto. Qué recuerdos con PANINI...
 
 

 
Y qué meor manera para terminar un domingo por el rastro que comiendo en una terracita con la familia política. Aquí les veis con unas patatas, salchichas, carne... Todo en una paleta de pintor. Sí, en vez de pinturas, esta gran paleta tiene en vez de colores de pintura, 12 salsas diferentes y riquísimas donde pringar. Mmmmmm

 
 
 
Espero que vosotros estéis pasando unos felices días también... Qué mañana es Nochebuena y toca cena macrofamiliar ¡Yuhuuuuuu! ¿Qué vais a hacer vosotros en Nochebuena y en Navidad?

¡Qué paséis un Gran día!
¡¡Besazos!!

2 comentarios:

  1. El rastro de Madrid es lo massss! Y tuuuu con tu gorrito rojo tambiennnn!
    GUAPAAA!

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  2. El gorro es muy chulo.
    Paco Clavel es total y si, no tenemos nada que envidiar al mercado de las pulgas en N.york o al Camdem de Londres.

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